jueves, 29 de abril de 2010

Enhorabuena!!!


Hoy actualizo mi blog encantado de la vida, felicitando a mi amiga Rocío!!!!
Estoy encantado de haberte conocido y espero que aún nos quede muchísimo por vivir juntos. Un besazo
P.D.: Pienso comprarte en la romería el llavero más cateto que encuentre!!!!! Ayer te dije que hoy era el día... Un besazo

lunes, 26 de abril de 2010

A mi madre, la mejor de todas las madres

Serían las tres de la madrugada,
el silencio de la noche
era espantoso no, lo siguiente.
Hubiese preferido el sonido
de un helicóptero aterrizando
que esa carencia de sonido,
ese puto silencio.

Tenía 7 años, pero claro yo
siempre me he creído saberlo todo,
a esa edad sólo concibes la idea
de que la vida gira en torno a ti
y para nada eres uno más en este mundo,
que va, todo lo contrario.

Tenía miedo, mucho miedo,
pero era tan raro todo,
no conciliaba el sueño sólo porque
pensaba ¿a qué le tengo miedo?
¿qué es lo que no me deja dormir?
Quiero que se calle este silencio
de una vez!!!
Me tapaba los oídos pero nada, no había manera,
me daba la vuelta, me ponía de cualquier modo y,
lo dicho, el silencio parecía que se había
quedado a vivir en mi habitación.

Egoístas que somos por naturaleza
y más a esa edad, no me quedó otra que
usar el plan b, el plan que nunca falla:
Llamar la atención de alguna forma para
que un alma caritativa se desvele y
vaya a rescatarte.

Así fue, empecé a llorar,
nunca me ha costado trabajo,
es que era algo incontrolado
lloraba por cualquier cosa
una mirada seria de papá,
una voz más alta de la cuenta,...
cualquier cosa era motivo para que
mis ojos se encristalaran
y brotaran lágrimas descontroladamente.

Pues si, surtió efecto
tres minutos llorando
a moco tendido y,
mamá estaba ya al lado de mi cama.
Hizo falta un abrazo,
me pegó la cabeza a su pecho,
no dijo ni media palabra
pero no sé por qué
el silencio se había escondido.
Me dio un beso y me tumbó,
se quedó sentada a mi lado,
no sé por cuánto tiempo
pues ya no recuerdo más,
sólo que cuando me despertó
para ir al colegio
tenía la sensación de que
había dormido como un tronco.

miércoles, 21 de abril de 2010

Sandra Mondadientes

Mi cuñada Rocío y yo estábamos en el vestíbulo. Un rato antes habíamos comido con mi marido y su hermano Antonio. Durante la comida mi difunto esposo y mi cuñado estuvieron discutiendo sobre el contrato del chófer de la familia, Vicente quería acceder al aumento de sueldo que había solicitado el señor Abraham mientras que mi cuñado se oponía. Después, como le dije anteriormente, mi cuñada y yo nos fuimos al vestíbulo, mi marido se fue a su despacho y mi cuñado no sé bien qué hizo.
Rocío y yo habíamos decidido irnos a realizar unas compras y fui al despacho del señor Mondadientes a decirle que me ausentaría toda la tarde y fue cuando lo encontré en el suelo con un cerco de sangre a su alrededor. Comencé a gritar y poco a poco fue llegando el resto.

lunes, 19 de abril de 2010

Declara Abraham, el chófer

A las cuatro me había citado el señor en su despacho, íbamos a tratar la renovación de mi contrato, llevo muchos años trabajando en esta casa y había pedido un aumento de mi salario. La puerta del despacho la abrió el hermano del señor Mondadientes, Antonio que me dijo que pasara y me sentara en el sillón negro que hay jungo al equipo de música. Dos tazas y dos trozos de pastel estaban encima de la mesita, él se sentó a mi lado y nos dispusimos a tomarnos lo que allí había. El señor Vicente estaba muy callado, el que más hablaba era Antonio, serio como siempre, comenzó a recordarme lo mucho que habían hecho por mi en el momento de contratarme, cuando mi familia estaba en la miseria y gracias a ellos yo conseguí un empleo. Pero yo le dije que eso pasó hace mucho tiempo y aunque agradecido, pienso que mi esfuerzo y dedicación a la familia Mondadientes merecían un aumento de sueldo, no pedía más. Antonio comenzó a dar voces y a llamarme desagradecido, el señor Vicente, tan correcto como siempre quiso calmar a su hermano, pero no lo consiguió, Antonio seguía y seguía soltando por su boca todo lo que quiso.
En el momento en el que vi que ya no se podía razonar, no se podía dialogar, no me dejaba explicarme, decidí marcharme no sin antes despedirme del señor Mondadientes que me estrechó la mano mientras que su hermano me dio la espalda. Es lo único que puedo decir, salí del despacho y me fui a mi casa.

miércoles, 14 de abril de 2010

Declaración de Pablo, el jardinero

Estaba regando los rosales que hay junto a la piscina. Como usted sabrá, el despacho del señor Mondadientes da a la piscina, pues en un momento en el que me giré vi al señor Vicente mirando a través del cristal me hizo un saludo con la mano y le correspondí. Después me fui a regar los árboles frutales del jardín, no estaba solo, en un banco estaba sentado el abogado del señor Mondadientes, el señor Pedro, leyendo un periódico. Al rato salió de la casa el cuñado del señor, Don Antonio Mondadientes y se sentó en el banco junto a Pedro. Me llamó la atención porque ni se saludaron, simplemente se sentó junto a él, a mi me dio apuro pensando que esperaban que me retirara para hablar y por eso me alejé, me fui a limpiar la piscina y volví a mirar al despacho del señor pero ya no estaba, al menos no estaba asomado a la ventana. Minutos después escuché el grito de la señora Sandra y fue cuando entré en la casa; cuando llegué al despacho me encontré con la señora de la casa y su cuñada, después llegó el resto.

Declaración de Gema (limpiadora)

Cuando escuché el grito de la señora Mondadientes yo estaba en el salón, le quitaba el polvo a la vitrina que hay al lado del televisor. Antes de quitar el polvo al salón estuve limpiando el vestíbulo, donde estaban la señora Sandra y su cuñada, me pidieron que saliera del vestíbulo porque querían hablar de un tema privado y por eso me fui al salón dejando la tarea a medias. En el pasillo me encontré con Manoly, la cocinera, que portaba una bandeja con dos tazas de café y dos trozos de bizcocho y me dijo que lo llevaba al despacho del señor Mondadientes. Desde que entré en el salón hasta que escuché el grito pasó aproximadamente una hora.

martes, 13 de abril de 2010

Declaración de la cocinera...

El inspector Eloy tomó declaración a Manoly, la cocinera...
"Ya habían comido y el señor Mondadientes me dijo que le llevara a su despacho dos cafés con leche y dos trozos de bizcocho. Así lo hice, extrañada porque el señor no puede tomar leche porque tiene alergia a la lactosa pero, se los llevé. Cuando entré en su despacho, el señor Mondadientes estaba en pie, mirando a través del cristal y sin darse la vuelta dijo que dejara la bandeja encima de la mesa y saliera. También me ordenó que no lo molestara nadie. Cuando iba a salir, el señor Mondadientes se fue hacia el equipo de música y lo encendió. Me fui a la cocina y comencé a ordenarla. Cuando ya estaba acabando fue cuando escuché el grito de la señora Mondadientes desde el despacho de su marido, fui corriendo y ya había ocurrido el suceso. Cuando llegué, ya estaban allí la señora Sandra, su cuñada Rocío muy apenada, Gema que es la chica de la limpieza y Pablo, el jardinero. Después llegó Antonio Mondadientes con el abogado Pedro".